- 32 -

.60 PULSACIONES.
(3)

Se abre la puerta del bar y sube la mirada
hasta encontrarse con sus ojos, mirándola.
Sonríe
y deja el boli a un lado.

- 31 -

.60 PULSACIONES. 
(2)

Trato de mantener el equilibrio.

Parece que me balanceo sobre una cuerda a cientos de metros del suelo.

Y eso que nunca he tenido vértigo,
pero ahora esa cuerda en realidad es un fino hilo
que amenaza con dejarme caer.

- 30 -

.60 PULSACIONES. 
(1)

A veces 60 palabras no bastan.
Una palabra por segundo,
por minuto,
por pestañeo,
hasta vaciar poco a poco tu cabeza.

Otras veces, 60 palabras son demasiadas.

- 29 -

Aún recuerdo tus pecas,
como granos de arena de esa playa
en la que juramos no rendirnos.

Parecía todo perfecto.

Tú me contaste tus heridas
para que escocieran entre mis manos,
y yo traté de cerrarlas.
Trazamos rutas imposibles
entre los lunares de nuestras espaldas,
y quisimos desaparecer para siempre del mundo...
para siempre del tiempo.

Recuerdo que te dije
que para que las tristezas no dolieran tanto
era mejor encerrarlas en un papel,
meterlo en una botella
y arrojarlas al mar.

Y sé que tú, desde entonces,
cada vez que sientes que te ahogas
bajas a esa misma playa y llenas las olas de botellas.


- 28 -

El tiempo da miedo.
Un miedo alucinante.
De esos que paralizan tus miembros
y te dejan sin respiración.

El tiempo es una putada.

Pero no da tanto miedo
si sabes que volverás a dormir entre sus brazos
una noche más (y muchas más)
Que volverás a saborear sus labios otra vez (y muchas más)
esos que saben como nada más en el mundo.
Si sabes que podrás perderte en sus ojos
sin tener ganas de encontrarte jamás (mil veces más)
O suplicarle más.

El tiempo es una putada,
pero muchas veces sirve para tener ganas de que corra como nunca antes
para volver a verle y susurrarle que le amas al oído.